Hay destinos que destacan por sus monumentos, otros por su ambiente, y luego está Ciudadela de Menorca, que enamora porque parece hecha a un ritmo diferente al resto. Aquí el tiempo parece que se dilata, las prisas desaparecen y lo importante es disfrutar del momento.
Antigua capital de la isla, Ciudadela conserva la elegancia tranquila de su noble pasado. Con sus palacios, plazas llenas de vida y el rumor del mar a pocos pasos, invita a quedarse y olvidarse del reloj. ¡Sigue leyendo!
Casco antiguo de Ciudadela: callejear sin mapa y descubrir joyas históricas
El casco antiguo de Ciudadela es de esos lugares donde salir a perderse sin un rumbo fijo suele tener premio. Es más, olvida el mapa y sigue el sonido de las campanas o el aroma de las terrazas, y acabarás encontrando algo bonito; tenlo por seguro.
Sus calles adoquinadas esconden palacios que cuentan historias, patios floridos y pequeñas plazas donde siempre hay movimiento. La Plaça des Born es el epicentro, rodeada de edificios como el Palacio Salort, el Ayuntamiento o el Palacio Vivo. Desde allí se accede también a la Catedral de Santa María, joya gótica que parece custodiar el alma de la ciudad.
Entre los soportales de la calle Ses Voltes, las boutiques locales y los cafés con encanto completan una estampa irresistible. Todo está cerca, fácil y sin agobios, caminar por Ciudadela es uno de esos pequeños lujos que no cuestan nada y que te recargan las pilas.

El puerto: ambiente local, restaurantes y atardeceres que enamoran
El puerto de Ciudadela es una postal viva. De día, se llena de pescadores y paseantes, y de noche se transforma en un escenario perfecto para cenar junto al mar.
Aquí la vida se saborea con calma, escogiendo un arroz caldoso, una caldereta de langosta o unas tapas de sepia con vino blanco frente a los reflejos del agua. Y cuando el sol empieza a caer, los colores del atardecer se mezclan con las luces de los barcos con el sonido del mar Mediterráneo como banda sonora.
Ven una tarde, busca una mesa con vistas y entenderás por qué tanto viajeros se enamoran de Ciudadela de Menorca.
Las playas cerca de Ciudadela que no te puedes perder
Si hay un rincón del Mediterráneo donde cada cala parece sacada de un catálogo, ése es el litoral menorquín. Y lo mejor es que desde Menorca Ciudadela las tienes todas al alcance, a un corto trayecto en coche o en bici.
Cala Macarella y Cala Macarelleta: el doble paraíso
Las Calas Macarella y Macarelleta son las estrellas del sur menorquín. Arenas blancas, agua turquesa y pinares que las rodean como si las abrazaran.
Macarella es la más amplia y accesible, con un chiringuito donde puedes recargar energías antes de lanzarte al agua o continuar caminando por el sendero que lleva a su hermana pequeña, Macarelleta, más íntima y salvaje.
No olvides la cámara, porque entre reflejos y colores, el espectáculo natural lo merece. Y si el agua está tan clara que ves tus pies a varios metros de profundidad, tranquilo, no es un efecto óptico, es Menorca siendo Menorca.

Cala en Turqueta: azul imposible y naturaleza pura
El nombre ya da una pista, Turqueta viene de “turquesa”, y con razón. Esta cala, rodeada de pinos, es un remanso de belleza natural donde el agua parece de cristal.
El acceso es sencillo, y hay aparcamiento a unos minutos andando. El primer baño borra cualquier resto de estrés urbano y además no hay chiringuitos ni tiendas, solo mar, sol y silencio. Pura esencia menorquina.
Cala Mitjana y Mitjaneta: el rincón que enamora a los románticos
Entre los pueblos de Ferreries y Ciudadela encontrarás Cala Mitjana, una joya escondida entre acantilados de roca blanca. Su hermana pequeña, Mitjaneta, es todavía más íntima, un diminuto rincón donde el mar se cuela entre las rocas como si lo hiciera en secreto.
Aquí no llegan grandes multitudes, así que es perfecta para parejas o quienes buscan un baño tranquilo con el sonido de las cigarras de fondo. El acceso es fácil y el sendero hasta la playa es, en sí mismo, un paseo precioso. Trae sombrilla y provisiones, porque cuando llegues, no querrás moverte en horas.

Algaiarens (La Vall): naturaleza en estado puro
Si te apetece una playa virgen, sin más compañía que el mar y el paisaje, Algaiarens, conocida también como La Vall, es tu lugar.
Está a solo 15 minutos de Ciudadela, pero parece de otro mundo con sus dos grandes arenales rodeados de dunas y pinares donde el único sonido es el de las olas. La arena es dorada, el agua transparente y el entorno, tan natural, que no encontrarás más construcciones que el aparcamiento.
Gastronomía menorquina: mercados, tapas y producto local
Visitar la Ciudadela y no disfrutar de su gastronomía es un crimen turístico. La isla tiene alma de mercado y sabor de mar.
Puedes empezar tu ruta en el Mercado Municipal de Ciudadela, donde el colorido de los puestos de pescado fresco, embutidos y quesos te abre el apetito desde el primer vistazo. El queso de Mahón es un clásico, pero también lo son la sobrasada menorquina o las empanadas de carne.
De día, puedes tapear en los bares tradicionales del centro y de noche, cenar bajo los jardines interiores de antiguas casas señoriales reconvertidas en restaurantes. Y para rematar, pide una pomada, esa mezcla festiva de ginebra local y limonada con sabor a vacaciones eternas.

Qué ver y hacer cerca de Ciudadela para completar tu escapada
Si después de tanto paseo y baño quieres más, los alrededores de Ciudadela esconden sorpresas memorables.
Empieza por el Faro de Punta Nati, a pocos kilómetros, donde los atardeceres se transforman en espectáculo. También puedes recorrer un tramo del histórico Camí de Cavalls, sendero que circunvala toda la isla. Desde Ciudadela hasta Cala Morell encontrarás vistas espectaculares, acantilados y paz a raudales.
Y si te interesa la historia antigua, la Naveta des Tudons te dejará sin palabras. Un monumento funerario prehistórico de más de 3.000 años que sigue imponiendo respeto por su silencio y misterio.
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Cada rincón ofrece algo distinto ya sea historia, sabor, playa, cultura o simplemente paz. Es un lugar que invita a mirar el mar sin prisa, a callejear sin rumbo y a disfrutar de lo sencillo.
Así que, si lo que necesitas son vacaciones auténticas, sin horarios y con sabor mediterráneo, ya lo sabes, la magia te espera en Ciudadela, y las prisas… mejor déjalas en el aeropuerto.

